Ascenso y caida de M. Night Shyamalan.

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Con el inminente estreno de “Wayward Pines“, mañana 14 de mayo, tuve un momento de reflexión sobre M. Night Shyamalan.

Y es que, alguien que se otorgue el apellido “Night” ya genera cierto hype, independientemente de que se trate de un cineasta o venda pasteles, que, con ese sobrenombre, bien podrían ser como los de Neils Lovett.

Si sus dos primeros largometrajes pasaron inadvertidos para la inmesa mayoria, bien es cierto que no todos los debuts son como el de los hermanos Coen. Y, así, podemos convenir que su carrera despega con “El sexto sentido”.

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Supongo que pocos quedaréis sin haberla visto pues, entre el boca a boca, que funcionó a las mil maravillas allá por 1999, y estos 15 años que transcurrieron ya, pocas escusas os quedarán, salvo que atesoreis una inquebrantable amistad con Alejandro Amenábar.

Son muchos los placeres que, en su momento, esta película me reportó: el debut en un papel protagonista del hijo de Forrest Gump, Haley Joel Osment, la interpretación más inquietante de Bruce Willis desde “12 monos”, la reconciliación con el cine de terror…

Y, sobre todo, el descubrimento de un director capaz de engancharme a la pantalla, de envolverme en inquietantes atmosferas disfrazadas de cotidianeidad, sorprenderme a cada giro de guión y rematar con soprendentes finales que convirtió en marca de la casa. También un director al que se le mediría, en adelante, en relación a este film y que despertará tantos amores como odios entre sus seguidores.

La cosa mejoró un año después con “El protegido”, atípica historia de superhéroes, de las mejores que he visto hasta la fecha, e inconmesurable tributo al mundo del cómic. Shyamalan asentaba su estilo de mano de dos soberbias interpretaciones a cargo de Samuel L. Jackson y, nuevamente, Bruce Willis.

El-protegido

Su siguiente película, “Señales”, prometía volver a lo ofrecido en “El sexto sentido” y afianzaba posturas opuestas en torno a sus películas, los que querían más como estas últimas y los que esperaban al verdadero renovador del cine de terror. Lamentablemente, en opinión de un servidor, “Señales” no llegó a ser ni lo uno, ni lo otro. Aceptando que la primera mitad de la película tiene todo lo bueno de “El sexto sentido”, se diluye rápidamente en la segunda, convirtiéndose en un sinsentido y terminando en el más absoluto ridículo.

Afortunadamente, para los que apostábamos por el Shyamalan renovador, obtuvimos nuestro premio con “El bosque”. Si bien el trailer de la película prometía más “Señales”, la decepción de los que disfrutaron con la pelicula de extraterrestres, se conbirtió en el gozo de los que no vimos ninguna señal en su anterior film.

Recuerdo la sorpresa mayúscula cuando me di cuenta de estar viendo una historia de amor, sí, habeis leído bien, una historia de amor, pues ese es el alma de la película. Una historia de amor envuelta en intriga y miedo, pero no la intriga y miedo sobrenaturales que podíamos esperar de monstruos que vagan por bosques, si no, las que emanan del fondo mismo del corazon de sus personajes y por ello más aterradoras si cabe.

el bosque

En esta película, M. Night Shyamalan, alcanza su cima estilística. Los giros de guión se suceden de forma increíblemente natural al servicio de la tensión narrativa y la intriga in crescendo culmina en un final inimaginable por el más suspicaz espectador. Todo envuelto en un lirismo desconocido en el director, una fotografia impecable, una música tan sugerente como inquietante y un reparto coral al servicio de una obra maestra.

Lo que vino después, “La joven del agua”, fue un intento de llevar a la pantalla un cuento que el propio Shyamalan iba inventando mientras se lo contaba a sus hijas al dormir. Así se siente la película, coja e improvisada. Sin embargo, es muy loable el intento de crear un cuento tierno y aterrador a partes iguales y el tono poético con el que está tratado.

Después de “El incidente”, pelicula fallida que pretendia volver a lo ofrecido en sus inicios, todo es demasiado reciente para regodearnos en las miserias ajenas. Una pérdida total y absoluta de rumbo.

Esperemos ver pronto muestras del talento, que sabemos que atesora, alguien que en su día demostró que el sobrenombre de Night le viene como anillo al dedo. ¿Será mañana?

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